Maradona viene hamburguesado y humalista
De no mediar un capricho de última hora, uno de los mejores de todos los tiempos pisará la próxima semana suelo peruano para sacarle jugo comercial a lo poco de gracia que le queda con la pelota, y a su boca, en medio de la coyuntura electoral.
Y llega aparentemente arropado bajo la sombra del humalismo. Algunos medios de comunicación han utilizado la palabra denuncia como un verbo de atribución respecto a las declaraciones de Alan García sobre un supuesto apoyo de Maradona a Ollanta Humala.
A todas luces, la connotación del término es exagerada. No es una denuncia decir que una persona apoyará a otra, sobre todo si se trata de los aludidos. En todo caso, es una revelación.
De otro lado, seguramente muchos desempolvarán sus panegíricos,emulando a los argentinos, pero nunca está demás comportarse como un ‘hereje’ lanzando ‘anatemas’ contra un ‘dios’ que tiene adicta a una prensa gnóstica que se refiere a él como la Biblia.
Parafraseando a sus alabadores, el evangelio según Diego culmina en 1990 cuando sale subcampeón en el mundial. Hasta ese momento cumplió con los cánones deportivos, estando ya sumergido en el mundo de la droga. Después, se comportó como un fariseo.
Excesivos privilegios sin marcar diferencia en los plantes donde jugó en la década del 90 (Ejemplos: Sevilla, Boca Juniors, etc), ausencia irresponsable en los entrenamientos, noches alegres con mañanas tristes, fueron el derrotero que lo llevó a la cruz futbolística y personal.
Según la ‘parábola del jugador’, había una vez un argentino que cautivó al mundo con su juego, idolatrado por igual por los romanos y los esenios. De condición humilde, rápidamente se vio abrumado por los elogios y regalos de los mercaderes, creyéndose un profeta de su tierra.
El hombre empezó a dar verdadera lecciones de moralidad con sus acciones (soportar patadas, México 86 ) pero fracasó al querer hacerlo con sus palabras (idolatrar a Fidel, comportarse altaneramente) tiempo después.
Y es que en ese lapso el hombre pulverizó la esencia del deporte ( hablar mal de los colegas, encapricharse con el dinero, la droga) absorbido por el poder y la gloria. Intentó cambiar y no pudo. Así llegará en unos días a ‘la tierra prometida’, donde sus fieles discípulos lo endiosarán como en Argentina.
Al final, los fieles serán despreciados por comportarse como argentinos, y no ser auténticos.

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