Ley 85 – 90 de la amistad: recordar el anticucho de Alan con el BCCI
La aparente sana decisión de limitar el pago de la deuda externa al valor del 10% de las exportaciones anunciada por Alan García el 28 de julio de 1985 se degeneró en un escándalo de corrupción de proporciones cuya onda expansiva alcanzó al propio líder aprista.
Según el libro Pájaros de Alto Vuelo Alan García, el BCCI y los Mirage (1993), del extinto ex senador Carlos Malpica, el ex mandatario sí estuvo al tanto de las negociaciones con dicho banco, hecho que lo había negado.
Pero antes de ir al grano, hay que remontarse a 1984, año en que el gobierno de Belaúnde dejó de pagar la deuda externa aduciendo dificultades en la balanza de pagos. Un año después, en su mensaje inaugural, García Pérez anuncia que el país pagará una parte de la deuda internacional y prescindirá del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Esta patada al tablero no iba a salir gratis: los tribunales internacionales tenían la potestad de embargar nuestras reservas internacionales por incumplimiento de contrato, a una probable iniciativa de la banca comercial extranjera.
Ante ello, para curarse en salud, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) decide poner en noviembre a buen recaudo las reservas en diversos bancos de Panamá, cambiando intempestivamente la decisión de colocarlas en un banco suizo, como se había acordado en el directorio el 26 de septiembre de 1985. El motivo: la ‘bendita’ modalidad de las cuentas cifradas que ofrecían únicamente los bancos panameños.
“La entidad bancaria que reciba un depósito bajo la modalidad de cuentas cifradas está obligada a guardar secreto sobre la existencia de la cuenta, su saldo y la identidad del depositante”, sostiene la publicación, por lo que la posibilidad de recibir coimas se hacía más latente. Ahí entra a tallar el Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI).
El 1 de abril de 1986, el directorio del BCRP autoriza a colocar un depósito de 200 millones de dólares en la filial del BCCI en Panamá, a pesar de los informes remitidos por el Banco de Inglaterra (24 de enero de 1985), y otros similares, sobre la mala reputación del mismo.
Efectivamente, como se comprobó después, El BCCI, de origen paquistaní, se comportaba como un banco normal sólo de ‘pantalla’; su principal negocio radicaba en el tráfico de armas a países árabes y lavado de dinero, según la denuncia del fiscal norteamericano Robert Morgenthau, al descubrírsele vinculos con narcotraficantes colombianos en Tampa, EEUU, en 1988.
Así las cosas, un depósito de las reservas internacionales de un país a un banco siempre bajo la lupa de las autoridades contribuía a mejorar su imagen. El cuestionado banco no se iba a conformar con celebrar solamente con champagne: también coimearon a altos funcionarios del BCRP.
De acuerdo al libro Malpica Silva Santisteban, al presidente del directorio, Leonel Figueroa; al gerente general, Héctor Neyra y al representante del BCCI en el Perú, Brian Jensen, se les abrieron cuentas en su filial del Gran Caimán donde se les depositaron cerca tres millones de dólares para repartírselo entre los tres, por las famosas cuentas cifradas.
El mecanismo era el siguiente: primero, el dinero se depositaba en Panamá; después se transfería electrónicamente a las filiales de París o Londres, utilizando certificado de depósitos; y que a su vez eran remitidos a la sucursal de Gran Caimán. El beneficiado hasta podía tener una firma aparte de la original para retirar dinero.
La publicación recuerda que la investigación de Morgenthau en 1991 se descubrió que las cuentas hasta tenían nombre: ‘Fermin Terra’, para Figueroa; ‘Selva Virgen’, para Neyra y ‘Sara’ para Jensen. Los tres han logrado, hasta ahora ,escaparse de la justicia.
“De lo que sí estoy convencido es de la existencia de hechos probados que pueden calificarse de faltas o delitos, que concatenados conducen a demostrar la existencia de una confabulación de funcionarios del BCRP, de los ministerios (…) y hasta el Presidente de la República, con la finalidad de recibir prebendas”, sostenía Malpica.
El libro no comprueba el pago de una coima a García, pero sí que tenía conocimiento sobre los polémicos depósitos, negado por él en la comisión investigadora sobre el caso,integrado por Malpica.
Por ejemplo, en febrero del 86, dos meses antes de la autorización para depositar las reservas en Panmá, se reúne con el presidente del BCCI del Gran Caimán, S. M. Shafin en Lima.
También, el 28 de abril de 1986 fue notificado por Leonel Figueroa sobre el estado de las negociaciones. Entre el 11 y 14 de agosto se reunió con Amer Lodhi, abogado encargado de las gestiones del BCCI ante los bancos centrales para conseguir depósitos.
En su conclusión, Malpica afirma que la alianza conformada por los apristas y fujimoristas impidió profundizar más en las investigaciones.

1 Comments:
¿Los banco suizos no dan cuentas cifradas?
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